LA MISA DE LAS ALMAS DEL INFIERNO



En el año de 1945 sucedio esta historia...

En un pueblo muy cerca de la ciudad de Tepic había una señora que se llamaba Jovita y como es de

conocerse que en los pueblos nunca falta la gente chismosa, pues jovita era una de ellas, era de esas

personas que nunca y por ningún motivo se perdía la misa de la iglesia pero su grandísimo defecto era

ser muy chismosa y metiche.

Ella vivía sola y nunca tuvo hijos, desde que su marido falleció ella jamás se volvió a casar y decidió vivir

sola sin ningún tipo de compañía, se sentía llena y que no le faltaba nada solo con el hecho de dedicarse

a la iglesia todo el tiempo.

Un día Jovita se quedó despierta hasta muy tardes horas por estar haciendo una manta bordada para

uno de los santos de la iglesia, de pronto ella escuchó sonar la campana de la iglesia y se quedó

extrañada al escucharlas y más por la hora que era, exactamente eran las 03:00 de la madrugada y las

campanas estaban sonando para el llamado a misa. Ella con toda la curiosidad que tenía se asomo por

la ventana de su casa y vio que iba mucha gente caminando y rezando rumbo a la iglesia, para eso ella

se quedo pensando que era lo que estaba pasando y se preguntó así misma; ¡¡ha de haber fallecido don

Mateo y es por eso que están llamando a misa!!. Para eso don mateo se encontraba muy grave desde

hace varios días y creyó que había fallecido.

Ella rápido se cambio para poder ir a la misa, salió de casa y corriendo a la iglesia porque la gente ya

estaba adentro y acomodada para iniciar la misa, llegó a la puerta de la iglesia y dos señores le

detuvieron y le dijeron: ¡¡usted no debe entrar señora, en esta misa no puede estar!!, estas personas

estaban cerrando la puerta cuando de pronto Jovita la detuvo y muy molesta les dijo: ¡¡porque no puedo

estar en esta misa, usted quien es para decirme donde si puedo estar y en donde no!! y entonces

comenzó a gritarle al padre de la iglesia ¡¡padre déjeme entrar, dígales que me dejen entrar!!.

De pronto una señora robusta mal encarada muy molesta se acercó a la puerta y le dijo a Jovita; ¡¡vieja

metiche, que no entiende que usted no puede estar en esta misa!! ¡¡esta misa no es para usted y regrese

a su casa por favor, entienda que no debe estar aquí!! y de pronto cerraron la puerta, Jovita muy

desconcertada y sin mas que decir se retiró de la iglesia y regreso a su casa preguntándose a sí misma

muchas cosas, una de ellas era que la gente que estaba en la iglesia no era gente del pueblo y el

sacerdote tampoco era el de siempre, pero para eso ella se imaginó que quizás la gente era del pueblo

vecino y como ahí no había iglesia porque apenas la estaban construyendo pensó que les habían

prestado la iglesia del pueblo.

Ya estando acostada en su cama después de un buen rato y casi quedándose dormida de pronto

escucho que tocaron a su puerta y ella se quedó callada y sorprendida, de pronto se volvió a escuchar

que tocaron de nuevo la puerta, Jovita vio el reloj y eran exactamente las 04:30 de la madrugada y se

pregunto ¿quien sera a estas horas de la madrugada?, para eso se asomo por la ventana y vio que era la

misma mujer que no la dejó entrar y que la había corrido de la iglesia, pero aun así a ella no le importo y

le abrió la puerta y le dijo: ¡¡que se le ofrece o en que la puedo ayudar!!, la mujer con una mirada muy

intimidante le respondió ¡¡disculpe la molestia pero le quiero pedir un favor, mañana es el último día de la

misa y para no andar cargando mi cirio, se lo puedo dejar aquí y mañana cuando venga de nuevo a misa

paso por el!!, Jovita le dijo que sí y que no había problema, que solo le tocara la puerta y ella se lo

entregaría.

Al día siguiente Jovita fue al mercado a comprar las cosas para hacer la comida y llegó con la Maclovia

la señora que vendía hierbas y todo tipo de cosas para los remedios, cuando de pronto le preguntó que si

no había escuchado el llamado a misa y que si sabía si era algún tipo de misa especial, Maclovia con

cara de sorprendida le contestó ¡¡no sé de qué misa hablas, no se escucho nada y el padre desde ayer en la tarde se fue a Tepic a realizar unos pendientes que tenía por hacer y como no hay nadie en la iglesia

no va haber misa hasta el fin de semana, Jovita se quedó callada y pensativa, después ella le comentó:

¡¡como de que no escuchaste las campanadas, si yo hasta me cambié rápido para ir a la misa pero no me

dejaron entrar y me corrieron de la iglesia, ya después de eso tocaron mi puerta y la mujer que me corrió

de la iglesia me dejó su cirio encargado porque hoy en la noche será la última misa que tendrán y no

quiso andarlo cargando me lo dejo y hoy va ir a recogerlo!!.

Maclovia se quedó fría y sin habla cuando escuchó todo lo que le contó Jovita y solo se agarró la cara

con cara de angustia y le dijo: ¡¡Jovita no me digas que le agarraste el cirio a esa mujer!! jovita le dijo que

sí y maclovia soltó el grito y le dijo: ¡¡qué hiciste mujer, ve y revisa el lugar donde dejaste el cirio y vas a

ver lo que en realidad te dejo esa mujer!!, de pronto las dos se dirigieron a casa de Jovita y revisaron la

parte de arriba de la cómoda que es donde había dejado el cirio y cuando lo tomó y lo vio se quedó

horrorizada al ver que lo que tenía en la mano era un hueso de fémur humano y lo soltó inmediatamente.

Sorprendida y aterrorizada Jovita le pregunto a Maclovia ¡¡y ahora qué hago!!, Maclovia le dijo que lo que

tenía que hacer era lo siguiente: ¡¡cuando vayan a recoger el cirio lo que tienes que hacer es ponerte

lagañas de perro en los ojos y tener un bebe, para que cuando toquen a tu puerta y la abras tienes que

hacer que el bebe suelte el llanto y pueda ahuyentar al demonio y le tiras el cirio en los pies, solo de esa

manera te librarás de la maldición que esa mujer te hecho!!, ya de esa manera ella se libraría de lo que se

avecinaba en la noche cuando esta mujer llegara a su casa.

De alguna manera Jovita consiguió un bebe y estaba lista a que le tocaran la puerta para hacer lo que

Maclovia le había dicho que hiciera. Ya llegada la hora exactamente las 03:00 de a madrugada la puerta

sonó e inmediatamente tomo al bebe en sus brazos,agarro el cirio que para ese momento ya era un cirio

de nuevo y ya tenía las lagañas de perro puestas en sus ojos, se acercó a la puerta, volvieron a tocar

fuertemente, se armó de valor y abrió la puerta, inmediatamente pellizco al bebe para que soltara el llanto

y le tiró el cirio a los pies de la mujer, para esto la mujer soltó un grito que erizaba la piel, se agarraba la

cara y se jalaba el cabello y de pronto le dijo: ¡¡maldita vieja por esta vez te salvaste, pero yo venia por ti

para llevarte al infierno con nosotros, solo por mitotera y espero que esto te sirva de experiencia y no

vuelvas a meterte en lo que no te importa!!, de pronto comenzó hacer mucho viento y de la nada esta

mujer se desvaneció entre el viento que hizo, Jovita se había salvado de la muerte por esta vez.

No cabe duda que cuando a uno le dicen que no debemos estar en un lugar tenemos que obedecer, uno

nunca sabe con quien se topa y las intenciones que tengan hacia nosotros. Y más si son en

circunstancias extrañas e inusuales.

Créditos a quien corresponda...

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